EDITORIAL

.

Sudor de tinta nace como respuesta a varios estímulos. Por un lado, decidimos abrir nuestro propio camino a fuerza de voluntad. Por otro, interesados siempre en la producción argentina actual, vimos que las publicaciones sobre el tema eran escasas. Así, decidimos fundar una revista de literatura argentina contemporánea, que no sólo trabaje con los escritores ya consagrados, sino también con aquellos que recién comienzan o que llevan una vida publicando entre las sombras.

Nuestra temática para este primer número es la siguiente: utilizamos las novelas para pensar sobre diversas cuestiones. De esta manera, se verán temas propiamente literarios, como el trabajo sobre los géneros a partir de Pagaría por no verte de Juan Sasturain, o que escapan al dominio exclusivo de la literatura, como el análisis de «lo monstruoso» en Traslasierra de Andrés Rivera, o, incluso, las reflexiones sobre «la política de la memoria» (tan cotidiana en estos días) a partir de Impureza, una novela futurista de Marcelo Cohen. Cada libro nos permitió pensar, cada pensamiento nos llevó a discutir, y con cada discusión a cuestas nos enfrentamos a la escritura. Varios meses después, el primer número de Sudor de tinta está listo para quien tenga interés en lo que se escribe hoy en día por estas tierras.

No queremos quedar bien con nadie ni ganarnos la confianza de ninguna editorial, por lo que nuestras opiniones serán honestas. Si nos gusta un libro, lo festejaremos; si no nos gusta otro, lo denostaremos. Así se hará, siempre justificando nuestras posturas, pero sin mayores complicaciones.

Por otra parte, en cada número hablaremos con un escritor que se encuentre actualmente publicando. Las preguntas no sólo estarán orientadas a las producciones del autor, sino que apelaremos a él como escritor, interrogándolo sobre la realidad de su oficio en un país donde sólo pocos leen y, de esos pocos, menos todavía se interesan por la producción nacional. En este número contamos con las palabras de Elsa Drucaroff, que nos hablará de El infierno prometido, su última novela, así como también de otros tantos temas.

En fin, estamos hablando de literatura. No es ni será fácil, pero, a decir verdad, no queremos hacer otra cosa. Como ya dijo un gran escritor que a cada momento nos sirve de inspiración y guía (y el subrayado es enteramente nuestro): «Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes».

Les damos, sin más, la bienvenida a Sudor de tinta.

.

7 comentarios:

  1. Bienvenida toda propuesta original como esta!

    ResponderEliminar
  2. Gracias por generar este espacio que no es sólo para leer, sino también para generar literatura desde la literatura.
    Amanda Vidal.

    ResponderEliminar
  3. Bienvenido este espacio de reflexión y analisis sobre un tema que debería ser una mirada diferente sobre como potenciales autores califican o evalúan a otros autores.

    ResponderEliminar
  4. Muy lindo, la verdad. Es muy interesante que se generen estos espacios tan bien planteados. Seguiremos en contacto.

    ResponderEliminar
  5. El planteamiento es bueno, la idea genial, el problema es el abordaje, circunscribir la literatura a lo "argenitno" me parece en principio el ejercicio número uno de la autocensura, si la literatura pretende serlo, que sea universal. Si se hace desde argentina que así sea, pero que no como condición.

    ResponderEliminar
  6. QUE BUENA IDEA CIRCUNSCRIBIR LA LITERATURA A LO ARGENTINO .DE LO OTRO HAY POR DEMAS .LOS FELICITO.RICARDO HENSEN

    ResponderEliminar
  7. Estimados, si nuestro oficio es la palabra, y aún bajo la advocación de Arlt, cuya adjetivación a veces puede ser ambigua, me sorprendió encontrar el término "denostar" para describir la reacción ante el hallazgo de una obra que no sea de vuestro gusto. No creo que sea esa la intención, pero bueno, cada uno critica como quiere...

    Abrazo, saludos
    Juan

    ResponderEliminar

SUDOR DE TINTA

Revista cuatrimestral de literatura argentina contemporánea.

Dirección editorial

  • Lucas Ignacio Berruezo
  • Sabrina Soledad González
  • Silvio César Lizárraga