ALGUNAS PALABRAS SOBRE ERNESTO SABATO

Por Lucas Berruezo




02 de mayo de 2011

El sábado (30 de abril) a la madrugada falleció Ernesto Sabato. Los homenajes y las palabras de reconocimiento se multiplican por los medios de comunicación de la Argentina y del mundo. Los detractores también se hicieron oír, aunque en voz más baja (las inmediaciones de la muerte nunca son propicias para los críticos). En este artículo no pretendo hacer una semblanza ni un repaso de la vida y obra del autor de El túnel, eso puede encontrarse en los principales medios gráficos del país, de la mano de escritores y periodistas más preparados que yo para ese trabajo. Por el contrario, me gustaría responderles brevemente a varios de sus detractores, que pude oír en algunos espacios reducidos de mi entorno personal y en ese ámbito extraño (nunca del todo cercano pero de alguna manera familiar) que son las redes sociales y las comunidades virtuales.

Los que se erigen como defensores de la libertad y la justicia, le echan en cara a Sabato sus contradicciones políticas e ideológicas y no le perdonan ese almuerzo, tan famoso como desafortunado, compartido con Videla. Para colmo de males, Sabato tuvo el tupé de hablar bien del dictador, llamándolo “culto, modesto e inteligente”. Ahora bien, vamos por partes. Con respecto a las contradicciones, de seguro las tuvo, como las tenemos todos. Tiene que ver con nuestra propia naturaleza humana y la infinita gracia (gozada por pocos y pocas) de reconsiderar nuestras posiciones y opiniones y cambiar de postura. Es lo que hizo, justamente, con su posición frente al peronismo, que lo llevó a escribir la carta abierta “El otro rostro del peronismo” (1956), en la que reconsidera y matiza sus críticas al peronismo. El que esté libre de contradicciones que arroje la primera crítica, podríamos decir. Lamentablemente, en todas partes hay personas que critican de esta manera, y no porque carezcan de contradicciones, sino porque carecen de la perspicacia y de la honestidad necesarias para reconocerlas en sí mismos.

Y en relación con ese almuerzo que Sabato compartió con Videla, primero habría que aclarar que no estaba solo, que también estaban Borges, el sacerdote Leonardo Castellani y Horacio Ratti (presidente de la SADE), y que no es cierto que Sabato no dijo absolutamente nada con respecto a sus colegas que estaban siendo perseguidos y secuestrados, sino que pidió por los casos de Antonio Di Benedetto y del arquitecto Jorge Hardoy, además de entregarle a Videla una lista con once nombres de personas detenidas y desaparecidas. Incluso, y para los que se niegan a creer en esto, en la web puede verse el reportaje que le hicieron en el programa español A fondo en 1977, en el que denuncia públicamente la captura ilegal de Di Benedetto. Y segundo, no hay que olvidar el año en que se dio ese almuerzo: 1976, al poco tiempo de producido el golpe (bien recibido, por otra parte, por gran parte de la sociedad civil). Olvidar la coyuntura histórica en la que se dan los acontecimientos es, de alguna manera, tergiversarlos. De cualquier manera, Sabato tuvo el tiempo, la voluntad y la honestidad suficientes para reconocer sus errores. No ver esta rectificación es un acto de ignorancia o de consciente malignidad, que borra de un plumazo su labor en la CONADEP, su compromiso social, su responsabilidad con el medio ambiente y sus libros, tanto sus ensayos (en los que la ética está siempre presente) como sus novelas, en especial la inigualable Abaddón el exterminador, que en 1974 (año en que se publicó) puso ante los lectores una escena de tortura clandestina, con picana eléctrica incluida. Todo esto sin irse del país y con una Triple A que lo miraba de cerca. Mayor compromiso que ése, la verdad, no conozco.

Que tuvo contradicciones, por supuesto, como muchos, como todos.

En fin, no me queda más que decir, excepto:

Adiós, Maestro Sabato.

Y gracias.

5 comentarios:

  1. gracias! comparto totalmente y me parece totalmente necesario estas aclaraciones porque lamentablemente todos toman el camin fácil de no pensar.gracias !Srapez

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  2. Muy bien.

    Aprovecho para reiterar una recomendación, sobre un libro que me resultó un descubrimiento maravilloso, pero que pasó inadvertido y me costó conseguir. Es la edición crítica de Sobre héroes y tumbas coordinada por María Rosa Lojo. Monumental, útil, rica, y.. ¡económica!

    Traten de tenerla, no se arrepentirán.

    Saludos

    Juan

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SUDOR DE TINTA

Revista cuatrimestral de literatura argentina contemporánea.

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